Wednesday, May 18, 2011

No tengo miedo al invierno con tu recuerdo lleno de sol...



Laguna de los recuerdos, en la que el sol se hizo presente, y la felicidad siempre me espero allí.


Los días fríos siempre traen melancolía y un poco de frustración, por todo aquello que no pudimos hacer en los días en los que nuestra piel estaba expuesta a rayos efímeros, a caricias sinceras, y a olas de mar que nos mojaban simplemente para recordarnos que el año que viene nos volverían a esperar para humedecer los temas no resueltos.



Pero… ¿qué ocurre con el recuerdo? Esa vaga imagen que quedo en nuestra mente, pero que cuando queremos aparece hasta transportarnos allí. Ese aroma que nos devuelve a la gente que estaba a nuestro lado. Esa fina brisa que nos cachetea y nos dice que efectivamente eso sucedió. Muchas veces el recuerdo puede hacer ver que todo aquello sucedido, puede volver. Quizás con mutaciones, con leves cambios, pero siempre recordando que todo vuelve como las olas del mar que también en invierno nos siguen visitando...sólo que nosotros, no nos atrevemos a mojar nuestro presente, para no hacerlo tan crudo en día que de por sí escarchan nuestros huesos.